top of page
fondo 2 (1).png

La presbicia que empezamos a sufrir desde temprana edad es aquella que nos arrebata el presente

La presbicia es un término que empezamos a conocer cuando pasamos los 40 años, sin embargo, la realidad es que empezamos a sufrir de presbicia a muy temprana edad.


La presbicia se da por la disminución de la capacidad del ojo para enfocarse en los objetos que tiene a una corta distancia. Pero esta presbicia es menos importante que aquella que empezamos a tener cuando dejamos de ser niños. Esa presbicia que no es del ojo sino mental y de corazón. Esa que no nos deja enfocarnos en lo que tenemos y sacarle el mayor provecho.


Cuando nacemos, somos miopes, no por algún defecto en nuestros ojos, sino que nuestro cerebro aún no está habilitado para pensar qué podríamos conseguir fuera de lo que tenemos a simple vista. Podríamos pensar que nacer así, es una desventaja para nuestro desarrollo, sin embargo, es una gran ventaja, pues debido a que no estamos distraídos en lo que no podemos tener, disfrutamos al máximo todo lo que está en nuestro alrededor cercano. No nos hace falta aquello que aún no sabemos que existe. Una piedra, una tapa de gaseosa o el juguete que está de moda, tienen el mismo valor, siempre y cuando lo podamos coger, oler, sentir, chupar, tirar, en otras palabras, admirar con todos los sentidos. De bebes vivimos felices con lo que tenemos y disfrutamos al máximo el presente, sin preocuparnos del futuro. El futuro que podemos concebir, cuando somos niños, son las próximas vacaciones o la navidad. Por eso en la niñez, no somos tan conscientes de la importancia de lo que nos están enseñando fuera y dentro del colegio. Si embargo, a medida que vamos creciendo, afortunadamente empezamos a corregir esa miopía, haciendo que anhelemos ciertas cosas que nos llaman la atención y que no tenemos aún. Vemos más claro de lejos, somos más conscientes de que para conseguir lo que queramos nos debemos esforzar. Encendemos el motor que nos impulsa a luchar por nuestros sueños y proponernos metas, a crecer como personas y después como profesionales.


¿Que sería de la vida sin ambición? Nada. El problema no es aprender a soñar, el problema es que dejamos de vivir el presente por enfocamos en el futuro y en lo que no tenemos. Vamos creciendo, vamos "madurando" y mientras corregimos la miopía empezamos a sufrir de presbicia. Perdemos la capacidad de ver, sentir, vivir, admirar, aprovechar al máximo, ser felices con lo que tenemos, olvidándonos que aquello que tenemos y que estamos viviendo, seguramente fue con lo que soñamos y luchamos en un momento dado.


Lo que hagas con tu presente será la clave para tu futuro. Si no disfrutas lo que tienes, si no eres feliz y no contribuyes en la felicidad de quienes tienes a tu alrededor, no hay futuro que valga la pena. No hay sueño que pueda arrebatarte el presente. Valora cada instante con tus seres queridos y amigos, darle el valor y la atención que se merecen. Disfruta tu profesión y tu oficio, hace parte de tu presente y del logro de tus objetivos en el futuro. Admira los regalos que nos da la vida cada día, el sol, las estrellas, la lluvia, todos son igual de importantes y cada uno tiene su razón de ser y su magia. Agradece lo que tienes, lo que has conseguido, y ten cuidado de diferenciar cuales de las cosas que tienes vale la pena cuidar y conservar y cuales debes dejar ir.


La única forma de curar esa presbicia es siendo conscientes de lo que tenemos y de lo que nos hace feliz. ¡Este tipo de presbicia tiene cura y solo depende de ti! Haz lo que sea necesario para curarte y para que no vuelva. En mi caso, así como tengo mi cuaderno de los sueños también periódicamente escribo listas de lo que me gusta, de lo que me hace feliz, de lo que tengo. ¡Funciona!


¡Luchar por nuestros sueños no significa dejar de vivir el presente!










 
 
 

1 comentario

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
silvaalejandro70
27 oct 2019

Genial. ., gracias por .este mensaje lo he recibido de a pocos desdedesde unos años, refinando mi vida en cuanto a mis prioridades.. Gracias por compilar de tan espleesplé manera lo que es VIVIR..

Me gusta

© 2024 espaciosepa S.A.S

Sin experiencias no hay aprendizaje.
Sin aprendizaje no hay transformación.

bottom of page